Cada vez son más las personas que me escriben interesadas en hacer terapia por videollamada, pero con una duda de fondo que casi todas comparten: «¿de verdad funciona igual que en persona?». Es una pregunta legítima, así que en vez de darte una respuesta genérica, prefiero contarte con detalle qué es lo que realmente pasa, paso a paso.

La duda más habitual: «¿no se pierde algo a través de la pantalla?»

Lo primero que suelo decir es que entiendo perfectamente esta duda — a mí también me generaba cierto respeto al principio. Pero después de años haciendo también terapia online, mi experiencia es que lo que de verdad hace que la terapia funcione (la relación de confianza, la escucha, el compromiso de trabajar en ello) se construye igual de bien a través de una pantalla. Lo único que cambia es el canal, no la esencia de lo que hacemos.

Antes de la sesión

No hace falta que sepas de tecnología. Pides tu cita igual que si fuera presencial — por teléfono, WhatsApp o desde la web — y unos minutos antes de la hora te llega el enlace de la videollamada. Usamos Eholo, una plataforma pensada específicamente para sesiones de salud, con conexión segura. Solo necesitas un ordenador, tablet o móvil con cámara y conexión a internet; ni siquiera hace falta instalar nada, se abre desde el navegador.

Mi único consejo: busca un momento y un lugar donde sepas que no te van a interrumpir, igual que si vinieras a la consulta de Alzira.

Durante la sesión

Aquí es donde más se nota que la preocupación inicial no tenía mucho fundamento: la sesión transcurre exactamente igual que una presencial. Hablamos, te escucho, hacemos preguntas, trabajamos en lo que hayamos acordado. La única diferencia física es que nos vemos a través de una pantalla en lugar de estar sentados en la misma sala — y en mi experiencia, a los pocos minutos esa diferencia deja de notarse.

Si en algún momento hay un problema de conexión, no pasa nada — reprogramamos sin ningún coste. Es algo que ocurre pocas veces, pero prefiero que lo sepas de antemano para que no te preocupe si pasa.

Sobre la confidencialidad

Es, junto a la duda técnica, lo que más me preguntan. La respuesta corta: las mismas garantías que en consulta. Lo que hablamos se queda entre nosotros, igual que si estuvieras físicamente en mi despacho, y la plataforma que usamos está pensada específicamente para profesionales sanitarios, con las medidas de seguridad que eso implica.

¿Es para todo el mundo?

Con sinceridad: para la gran mayoría de personas y de motivos de consulta, sí. Hay situaciones muy puntuales donde lo presencial puede tener alguna ventaja, y si es tu caso te lo diré abiertamente — no tengo ningún interés en que hagas terapia online si creo que no es lo mejor para ti. Pero en la práctica, la mayoría de procesos terapéuticos funcionan igual de bien en un formato que en otro. Lo que de verdad importa es que te sientas cómodo y que haya compromiso por ambas partes.

¿Y si prefiero probar y ya está?

Es la mejor forma de resolver la duda, sinceramente. No hace falta decidir para siempre — puedes probar una primera sesión y, si en algún momento prefieres pasar a presencial (o al revés), lo cambiamos sin ningún problema. Puedes leer más sobre cómo funciona en Psicología online o pedir cita directamente cuando quieras.

— Eric, psicólogo en Centre Ecos

Este artículo tiene un carácter informativo y no sustituye una valoración profesional individualizada.